En el transcurso de la vida nos encontramos con distintas situaciones en las cuales debemos "tomar decisiones", eso quiere decir que debemos "elegir" entre una opción u otra. Para realizar este proceso y saber que se esta tomando la decisión correcta se deben principalmente estudiar la situación, los pro y contras que de ella derivan, y algunas otras alternativas. Hay situaciones en las cuales tenemos tiempo para elegir, otras que sencillamente deben hacerse al día, por esta razón debemos estar preparados para el momento en que ocurra. Nuestras vidas y también las organizaciones de las que formamos parte dependen de dos factores: las decisiones que tomamos y el entorno externo. La toma de decisiones está tan ligada a nuestra vida que no lo podemos evadir, no podemos abstenernos de hacerlo, porque decidir no tomar una decisión implica de por sí haberlo hecho. Hay decisiones que se toman y se puede estar seguro que es una buena elección, mientras que existen otras en las cuales se toman a riesgo de cuanto indagamos en ella y se tome como la mejor opción, esto quiere decir que existen dos posibilidades de esa toma de decisión: que sea una buena decisión o que sea una mala decisión y se debe estar preparados para ambas. Tomar una buena decisión consiste en trazar el objetivo que se quiere conseguir, reunir toda la información relevante y tener en cuenta las preferencias del que tiene que tomar dicha decisión. Si queremos hacerlo correctamente, debemos ser conscientes de que una buena decisión es un proceso que necesita tiempo y planificación.

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